Crecida en Ri delle Sponde. Ticino. Suiza

¿Alguna vez, has pensado que estabas en el momento justo, en el lugar indicado?. Esa es la sensación que me queda de la experiencia vivida hace ya algunos días.
Pasabamos unos días en el Tessin, un grupo de gente bastante grande. Objetivo; hacer algunos de los barrancos que todavía no habíamos hecho o repetir los entrañables.

David en la cabecera del rapel de 90m.

Estando en la zona no podíamos dejar de llamar a Luca, para saludarle y disfrutar de su compañía alrededor de una pizza y quien sabe, si tambien en algun descenso. Después de revisar su agenda, Luca cree que será facil tomar fiesta el viernes para acompañarnos y aprovechar para hacer fotos para su libro de barrancos del Tessin. Barajamos diferentes opciones y al final nos decidimos por Riale delle Sponde, pues él hace tiempo que no lo desciende, y para nosotros es completamente nuevo, así que ¿por qué no?.

La previsión meteorológica, es algo desfavorable contando con que hemos tenido una semana de calor y buen tiempo. Anuncian tormentas débiles a partir del mediodía.

El caso es que amanece un poco cubierto en esta mañana de viernes 21 de Agosto de 2009, pero nos ponemos en marcha confiando en la predicción.
Nos esperan casi dos horas de aproximación a pie, ademas de una en coche hasta Someo, el pueblo donde comenzaremos la aproximación a pie. A las 11 empezamos el descenso.
Justo cuando llegamos nos reciben unas gotas de agua y a continuación vuelve a salir el sol.

Luca en el acceso a la cascada del rapel de 110m.

Una sucesion de toboganes nos colocan en cabecera del primer rappel largo, una cascada de 90m fraccionada, e inmediatamente el rappel de 110m tambien fraccionado.

Las maniobras de fraccionamiento, nos hacen perder un poco de tiempo porque la organización de las cuerdas no ha sido óptima.

Tere y Luca en el segundo fraccionamiento de la 110m

En este momento, que estamos todos en la base de la 110, empieza a llover...

No obstante en una hora más o menos estamos los 4 al pie de la 110, cuando al empezar a recoger las cuerdas empieza a llover bastante fuerte.

Hablo con Luca, me dice que veremos como evoluciona la tormenta y que si es el caso, podremos salir antes de la siguiente cascada de 100, pues hay un escape.
La lluvia se hace muy intensa e incluso graniza. Continuamos el descenso con otra sucesión de saltos y toboganes, bajo la intensa lluvia. Progresamos velozmente. Llegamos al siguiente rappel, de 25m, baja David, a continuación bajo yo, y me doy cuenta de que el caudal efectivamente ha empezado a subir, en la recepcion le pido a David que me ayude a salir pues la corriente empieza a formar una contra que me dificulta salir de la badina.
Al instante Luca y Tere bajan juntos cada uno por una cuerda.

La cascada de 25m, punto donde se aprecia verdaderamente el aumento del caudal.

Me vuelvo para mirar, y el caudal de la cascada nada tiene que ver con el caudal con el que hemos empezado el descenso, incluso se ha formado un enorme rebufo en el impas de tiempo en que he salido del agua y que lo hacen Tere y Luca.

Por la izda baja un afluente que ha triplicado su caudal desde que estamos allí ( ¿tres minutos?), la decisión es unánime casi sin tomarla, hay que salir.
Bordeamos una placa resbaladiza a nuestra derecha y nos colocamos fuera del cauce en el bosque.
Justo a tiempo.

El inicio del tramo estrecho que seguía a continuación.

El espectáculo del agua marrón y espuma sobre los resaltes del estrecho tramo de la continuación es sencillamente impresionante.

Por la ladera del bosque por la que avanzamos, escurren pequeños rios, y nuestros pies resbalan sobre el barro, que estos arrastran.
De repente un viento violentísimo comienza a soplar. A mi cabeza vienen pensamientos de árboles cayendo sobre nosotros, o cayendo al cauce vencidos por el peso de la mochila y la tremenda fuerza del viento.
Hubiera dicho que estabamos en el ojo de un huracán.
Afortunadamente el viento cesa poco despues, junto con la lluvia y podemos continuar un poco más. El objetivo es encontrar una traza de sendero, que no tiene muchos visos de querer aparecer.

En una zona mas tranquila paramos para respirar, tomar energías y llamar por telefono, no sabíamos que la tormenta había sido local, y pensabamos que nuestros compañeros tal vez estarían preocupados por nuestra suerte, tal y como lo estabamos nosotros por los compañeros que habían decidido entrar en Lodrino. Nuestras palabras en este momento son solo para expresar la suerte que hemos tenido de haber podido salir justo en este punto, porque si la crecida nos hubiera sorprendido más abajo, tal vez hoy no podríamos contarlo.

Repuestas las energías y con la tormenta calmada, continuamos por el bosque en busca de la traza del sendero, que sigue sin querer aparecer. Encontramos ruinas de lo que parece un poblado de antaño, suponemos que algun viejo sendero debería llegar hasta allí, y que si queda algún rastro de él no debe anadr muy lejos pero no encontramos nada, sólo árboles caidos, alguno hace solamente un rato. El bosque se ha encargado de borrar las huellas del ansiado sendero, que no encontramos.

Finalmente dos rapeles de sendos arboles nos colocan sobre una barranquera de fácil progresión y finalmente sobre un sendero que nos llevará a Riveo, y de allí a la base de la cascada final del barranco, donde aparentemente el caudal ya ha bajado, despues de hora y media, tiempo transcurrido desde que comenzamos el escape, aunque todavía sigue siendo alto. La badina de su base parece un enorme plato de chocolate.

Analizando las fotos y la hora a la que fueron hechas, obtenemos un intervalo de tiempo de 13 minutos, tiempo suficiente para convertir un agradable descenso en todo un infierno.

Luca dice no haber visto nunca algo parecido en el Ticino. Para los demás creo que era también la primera vez en asistir a un espectáculo como este. ¡¡¡¡Que suerte poder contarlo!!!

3 comentarios:

Morta dijo...

No será pa tanto!!!

En serio, me alegro de que todo quedase en una anécdota que contar a los amigos.

Impresionan las crecidas ¿eh? Menos mal que os pilló en una zona en la que podíais abandonar, imagina que pasaría si estás en un estrecho. Mejor no pensarlo

Morta

MIRAVAL dijo...

Hola Obdulia,

Me alegro mucho de que se haya quedado solo en un buen susto y que no os pillara en la zona estrecha.

Un saludo y enhorabuena por el blog.

Mónica

Xavier dijo...

Hola Obdulia,

Afortunadamente se quedó en nada más que una aventura que contar. Ciertamente, sobre la zona del Sponde el cielo se puso negrísimo... Impresionante.

Un saludo!!

P.D. Tengo que entrar más en tu blog... :(