Continuación de nuestra expedición a Africa: Zimbabwe.

Después de nuestro paso por Sudáfrica, cuatro miembros del equipo continuamos la expedición y ponemos rumbo a Zimbabwe, donde tenemos fijados tres objetivos: Mutaratzi Falls, su afluente Mutororo y Pungwe river. Finalmente un cambio de planes forzado nos obligará a renunciar a Pungwe river, pero abriremos otra cascada más; Ruda, en espera de los permisos pertinentes para descender Mutaratzi y Mutororo.
In situ pudimos constatar que Mutaratzi no es la cascada más alta de Zimbabwe, si no que es Mutoro, aunque para mí sin duda la más bonita de las dos es Mutaratzi. Quizá el recuerdo de Mutororo, se vió empañado por el frío, pues aunque aquí en el mes de mayo empieza el calorcito, allí empieza el otoño y las temperaturas son bastante frescas, al menos al inicio y al final del día. A eso se le unió que el sol no llegó a calentar la pared en toda la mãnana y que el primer rapel, que da acceso a la vertical, era de obligado paso por el agua, con ducha incluida.
Aquí unas fotos de la apertura de Mutaratzi.

Descenso de Ribeira do Reventao – Sto Antao

Con este frío polar que nos invade, un cálido recuerdo del I Encuentro Independiente de Barranquismo de Santo Antao.

Como colofón al I Encuentro de barrancos de Santo Antao (Cabo Verde), Eduardo Gómez nos invita a descubrir una zona de la isla de Santo Antao poco conocida desde el punto de vista del descenso de barrancos, ya que los posibles descensos de esta región, son secos. Pero éste presenta un atrayente aspecto, el descenso de una pared con más de 400m de desnivel que da acceso al cauce.

La propuesta nos atrae, pues la mayoría no hemos descendido todavía una pared de este tamaño en modalidad barranquista. El descenso es la primera repetición después de su apertura el año anterior.Eduardo formaba parte del equipo de aperturistas, así que él cuenta con información de primera mano sobre las características del descenso y como vive en la isla, está al corriente de evolución de la méteo y de la previsión para los próximos días. A pesar de encontrarnos en la estación más húmeda del año hace semanas que no ha llovido y parece ser que no será el día del descenso cuando llueva.
Nos desplazamos a Tarrafal. El propio viaje necesita de una gran preparación ya que en este rincón del mundo las cosas no son tan sencillas como estamos acostumbrados. Durante el viaje nos acercamos a ver la pared que descenderíamos al día siguiente, examinando con detenimiento las líneas de rapel que en realidad solo podían intuirse en la inmensidad de aquella.En la vertical orientada al sur-oeste y completamente seca se distinguen tres partes que conforman a su vez tres secciones verticales diferenciadas, separadas por grandes repisas que desde la distancia a la que nos encontramos parecen diminutas pero que en realidad son amplias y espaciosas. A su vez estas tres secciones verticales se encuentran fraccionadas, para facilitar las maniobras de cuerda sobre todo las recuperaciones, y que a su vez nos permite llevar cuerdas más cortas y repartir el peso entre los integrantes del equipo.


Después de la sección vertical el barranco tiene un aporte de agua de una surgencia, pero como no ha llovido recientemente es probable que el aporte no sea relevante. El tramo posterior hasta la salida del barranco tiene varios rápeles y tramos de marcha entre ellos.
Durante la apertura tuvieron que vivaquear dentro del barranco, así que no tenemos una referencia horaria válida y además somos un grupo relativamente grande aunque todos somos autónomos y todos llevaremos cuerda, por lo que la progresión debería ser relativamente rápida si no surgen contratiempos o imprevistos. Hemos calculado un horario para el descenso de entre diez y doce horas. En el caso de que se nos haga de noche, el camino de retorno es evidente, incluso a la luz de los frontales no debería suponer un problema.
Preparamos el material y el plan de ataque, cuerdas suficientes y material de equipación, pues hay que reforzar uno de los fraccionamientos. No conocemos el estado del resto del equipamiento después de la gran tormenta de hace un par de meses que causó bastantes estragos en otros puntos de la isla.
Ropa ligera, pero pantalón largo y manga larga, a pesar de que probablemente tengamos que mojarnos después de la surgencia. Valoramos que la temperatura del agua y del aire, junto con la orientación del barranco no nos dejarán pasar frío aún cuando nos mojemos enteros.
Agua suficiente, comida y lamparas frontales. No contemplamos la idea de llevar móvil para llamar a los cuerpos de rescate entre otras cosas por aquí no hay, así que si surge algún problema, nosotros tendremos que apañárnoslas para solventarlo. Un botiquín, material de autorrescate, guantes, visera, crema solar, rodilleras, algo de ropa seca por si acaso, mucho entusiasmo y ganas de enfrentarnos a un reto, ¡¡¡ah y las cámaras de fotos!!!.

Todo preparado en una mochila que pesa lo suyo, y con la que habrá que cargar durante muchas horas. Sin una buena forma física, una actividad de este calado podría retrasar mucho el horario previsto y obligarnos a hacer noche en el barranco.
La orientación de la sección vertical nos hace pensar en atacarla con las primeras luces del alba, intentado que al mediodía estemos ya en la base de la sección, y evitar así el sol directo que en las zonas entubadas de roca volcánica de colores oscuros de la pared absorben la radiación solar e irradian el calor de una manera casi angustiosa.
A las 7:00 de la mañana con las primeras luces comenzamos el descenso del primer rapel.

En mi turno de descenso del primer rapel siento molestias intestinales…. Menos mal que pensando en que esto pudiera pasar he metido un rollo de papel en la mochila. Solo me queda confiar en que este episodio no se vuelva a repetir, al menos en lo quede de descenso de la pared. Casi todos hemos tenido episodios diarreicos sin más consecuencias a pesar de haber tomado la precaución de beber solamente agua embotellada, pero hemos sucumbido al café que normalmente se hace con agua del grifo, y además hemos tomado ensaladas que también se lavan con el mismo agua. A los caboverdianos no les afectan las bacterias del agua por que ya son parte de su organismo, pero a nosotros sí. Este es uno de los problemas más frecuentes con los que podemos encontrarnos en sitios remotos, las molestias intestinales, algo nada desdeñable desde el punto de vista logístico de un descenso.
Solventado el problema de la exposición solar en la pared nuestro problema más importante será la caída de piedras provocada por nosotros mismos al apoyar los pies durante el descenso en rapel. Esta es una consecuencia directa de la poca frecuentación en un terreno volcánico poco compactado. Así que tendremos que hacer mucho cuidado de donde ponemos los pies para no enviar todos esos proyectiles sobre los compañeros que están por debajo de nosotros, con esto, lo de llevar la mochila tan pesada, lastrada para aliviar el peso durante el descenso es inviable ya que solo agravaría la situación. Esto nos obliga a llevar la mochila a la espalda durante el rapel afectará a nuestra fatiga y resistencia física. Para evitar que el peso me venza hacia atrás; mosquetoneo una cinta expréss de las usadas en escalada, por encima de mi hombro entre la cuerda de rapel por encima del descensor y la cinta que sirve para colgar la mochila; lo que alivia notablemente el esfuerzo para la zona lumbar.
El basalto y las rocas volcánicas nos harán extremar las precauciones en los rozamientos de las cuerdas. A pesar de todas las precauciones, una de las cuerdas resultaría dañada en un descuido, y la propia morfología de la sección provocaría el enganchón de una cuerda en un saliente de roca, pero que al final con algo de paciencia y sincronización conseguiríamos recuperarla.
La instalación del último rápel de la última sección de la vertical había desaparecido, por que la roca sobre la que se había instalado se había desprendido de la pared, dejando muchos trozos de roca en una gran panza donde podíamos intuir que se podía enganchar la cuerda en la recuperación. Tras reinstalar el rapel, que se imponía desescombrar la zona y antes de colocar siquiera las cuerdas tiramos al fondo del barranco los derrubios más importantes producto del desprendimiento.
A pesar de todas las precauciones la gran panza de arenisca que conformaba el rapel nos lo puso muy difícil en la recuperación de las cuerdas debido al tremendo rozamiento. Pero la inexistencia de tan solo una franja rocosa hace inviable la colocación de cualquier anclaje que permita aminorar el problema.
Así nos colocamos en la base de la pared, con un poco de retraso sobre la previsión horaria.
El cauce del barranco en un tramo de una centena de metros parece una auténtica escombrera, todos los desprendimientos de la pared caen en este punto, lo que permanecer aquí mucho tiempo sin extremar las precauciones es completamente desaconsejable, así que intentamos salir lo más rápido que nos es posible, al menos hasta una zona que se intuya más segura.
Finalmente el tramo inferior del barranco, con varios rapeles el más largo de 60m,  no nos supondrá complicación alguna, aunque al final del día, el calor, la larga jornada y el peso del equipo, hacían sentir la fatiga. Cumpliendo el horario previsto llegábamos a Tarrafal cuando empezaba a anochecer, donde nos esperaban nuestros compañeros que empezaban a preocuparse, a pesar de que entraba en nuestro planes la posibilidad de tener que hacer el retorno de noche.


Os dejo unas imágenes que resumen el descenso.



Nos ponemos en marcha antes del amanecer

Cauce de Ribera do Reventao, camino de la vertical.

Carlos en R1

Edu y Dani en cabecera de R2

Jessica descendiendo R3, tras la sudada de recuperar las cuerdas del R2

Carlos en R4

Edu en la amplia y vistosa repisa del R7

Foto de grupo en R7, bueno falto yo, pero alguien tenía que hacer la foto.

La reunión del R7 había desaparecido debido a un desprendimiento .

Carlos saliendo de la base de la vertical después de R7 esquivando el agua.
Se aprecia el estrato de arcilla y cenizas compactadas que dan forma y color a este rincón.

Restos de los desprendimientos que se acumulan en la base de la vertical

El tramo medio del barranco.

Curiosa formación de basalto que parece una pared levantada por la mano del hombre.

La instalación ha desaparecido y la badina se ha colmatado como consecuencia de la  fuerte tormenta que dejó incomunicada esta parte de la isla. Cerca del final del tramo medio.

El terreno volcánico nos regala este vistoso pavimento.

Con los ultimos rayos del sol, salimos del barranco por la canalización de agua, a tramos estrecha y  aérea.



Todavía de día llegamos a un poblado. Aún nos queda un rato hasta Tarrafal.

Desde este balcón asistimos al espectáculo del atardecer, que pone el punto final de una larga jornada.
Nunca mejor dicho aquello de: "...de sol a sol".

Un aniversario poco afortunado.

En el verano de 2010 se cumplían diez años de mi primera escapada a Alpes para hacer barrancos. Era uno de los primeros encuentros organizados por la recién creada AIC, y tenía lugar en la región del Piamonte, al norte de Italia.
Fue un encuentro muy familiar, donde tuve la oportunidad de conocer un puñado de gente estupenda y de buenos barranquistas de diferentes puntos del globo, con quien compartí unos descensos que acababan de ser descubiertos.
Rapel de 55 de Antolina, precioso.
No se si fue premeditado, imagino que no, el caso es que este año el tradicional raduno de la AIC, volvía a celebrarse en Piamonte, justo diez años después. Y aunque suene un poco tonto, para mí significaba algo especial. Así que no quería perdérmelo.
Comencé mis vacaciones una semana antes del encuentro, en Ecrins, pero con intención de hacer un poco de escalada y montaña, en la mejor de las compañías.
Rapel-cascada en Rasiga
El mismo día que dejábamos Ecrins, de camino al Piamonte, comenzó a llover a mares. Cuando llegamos a Domodossola el agua que corría por todos lados nos hizo presagiar que las condiciones para acampar no eran las idóneas y decidimos irnos a casa en Suiza y esperar a que amainara el temporal, ya que la previsión de lluvias era para un par de días. 

Foto de grupo en el rapel final de Isorno 
Así pues el lunes, con una previsión meteorológica más estable, nos poníamos de nuevo camino del Piamonte a dos horas y media de casa. El día no pintaba excesivamente bien pero no se esperaban lluvias para los próximos días. Ahora solo había que ajustar el programa a los caudales, que estaban altos.
Paski en Antolina
Posiblemente tocaría repetir descensos, pero diez años después, los recuerdos que guardaba en mi cabeza eran ciertamente escasos, sólo algunos puntos muy concretos de algunos descensos, aunque en 2008 pude volver a recorrer el Variola Integral, en una salida con la Amical Canyon y descubrir el Isorno final, que hacía solo un par de años se había abierto deportivamente.
Rafa y Bernard enValetta
Intentando adaptar la dificultad de los barrancos a la dificultad adicional que presentaban con el aumento de caudal nos propusimos el siguiente orden: primero Antolina, que ganaba puntos con cierto caudal, Isorno, que está represado con lo que su caudal no debería variar en demasia…,Valletta para completar el día, Rasiga que dos días después habría normalizado su caudal, dejando el Ogliana de Quarata para el final del encuentro, para darle más tiempo de desaguar.
Comiendo antes del rapel clave de Ogliana
Había tenido oportunidad de repetir Ogliana tambien en 2008, pero un día de mucho calor, del mes de agosto, no podía dejar a mi perro ya entonces enfermo, en el coche, y no había posibilidad de aparcar el coche a la sombra todo el día, así que renuncié al descenso.
Esta vez se alineaban los astros, había sido descendido el día anterior y aunque en algún punto el caudal podía dar algún problema, estaba factible, contando con que además habían pasado 24h más, tendría que estar en condiciones.
Cabecera del rapel de 40m de Ogliana
En 2008 había hecho la perdedora aproximación con el grupo de la AC, lo que me servía para recordar el camino; a ratos poco claro, a seguir.
Cuando llegamos a la entrada mis compañeros de la AC, también estaban allí, pero esta vez no me uniría a su numeroso grupo.
La ducha en el rapel clave
Les dimos tiempo para no pillarles, pero les alcanzamos en el punto clave, el rápel de 40. Allí comimos mientras esperábamos a que pasaran. Justo cuando empezó nuestro turno, quiso empezó a llover. El recuerdo de la crecida del Sponde se nos hizo muy presente, pero finalmente fueron solo 4 gotas.
Enseguida entramos en la parte que recordaba, y recordaba que estabamos cerca del final. Ibamos a buen ritmo y muy bien de hora, estabamos casi fuera.
Zona de estrechos en Ogliana
A tres rápeles del final, una maniobra mal planteada, y un intento de arreglarlo sobre la marcha, me hicieron caer desde aproximadamente un metro de altura, con tan mala suerte que bajo la cortina de agua había un fondo de roca a unos 40 cms de profundidad. En el impacto de mi pie izdo contra el fondo, me hice una fractura lateral del astrágalo, que acabó con mi temporada de actividad deportiva por algunos meses.
El pasillo de la risa
Hoy hace seis meses y un día de aquel desafortunado accidente. Un desafortunado accidente que me llevé como regalo de ese 10º aniversario.

Recuerdo que en el primer día de barrancos de hace 10 años y medio, en un tobogan del Mondelli superior, haciendo un tandem con Amable, me hice una brecha en la barbilla cuando su casco me golpeó en ella, al salir a flote. Mis compañeros insistieron en que fuera al centro de salud más cercano para que me dieran unos puntos, y yo dije que no, que no me iban a fastidiar la semana de barrancos con unos puntos que me hubieran prescrito no mojar.
En el botiquín llevaba unos puntos de aproximación y un poco de esparadrapo con el que me hice un barbuquejo para protegerlos, y así salve mi primera semana de barrancos en Alpes.
Esta vez no había tenido tanta suerte.
Ahora espero con impaciencia que mis ligamentos recuperen su elasticidad normal y pueda reengancharme en la temporada de esquí de montaña, no se si este año se cumple algún aniversario a destacar, pero por si acaso no lo voy a tener en cuenta…


TRUMMELBACH, LA SANGRE DEL OGRO, DEL MONJE Y DE LA SEÑORITA

Se acerca el final del verano y es inevitable empezar a pensar en aquellos descensos que el calor y el deshielo glaciar nos han sido vetados durante el verano. Entre ellos este fenómeno de la naturaleza, Trummelbach.
Hace dos años que fue dado a conocer y su descenso es uno de los anhelos de todo barranquista.
Mucho se ha hablado de él, pero aún no había tenido la oportunidad de conocerlo en persona. Así que aprovechando la coyuntura, decidimos hacer un fin de semana de ‘turisteo’ en Interlaken y acercarnos a visitar el monstruo.
Desde Interlaken, tomamos dirección Grindelwald y unos kilómetros más adelante continuamos recto en el valle en dirección a Lauterbrunnen, donde los paneles informativos nos conducirán a Trümmelbachfälle.
Desde mayo a finales de octubre se encuentran abiertas al público, ya que se explotan turísticamente, las instalaciones que permiten visitarlo. Una serie de túneles, escaleras y pasarelas discurren en el interior de la roca, permitiendo acercarnos a las estrecheces de este desagüe natural de los glaciares del Eiger, Mönch y la Jungfrau.
Cuando llegas al valle esperas encontrar la visible fractura que conduce las aguas del deshielo de las montañas hasta el valle, pero no es así, una pequeña abertura en la roca, casi imperceptible a la vista, se abre tímidamente. Solo cuando estás delante se oye el rugir del monstruo.
El ruido del agua en el interior de las galerías es estremecedor, y eso que hoy 4 de septiembre de 2010, el caudal es relativamente bajo, si lo comparamos con el de un día de verano cualquiera, o de un día de primavera en pleno deshielo de las nieves que cubren toda su cuenca.
La semana pasada han descendido las temperaturas y la nieve está todavía presente en las caras norte de estas colosales montañas, lo que hace que el deshielo se vea disminuido. Pero de ningún modo está factible deportivamente hablando.
Creo que la visita turística del cañón va muy bien antes de plantear su descenso ya que da una idea muy real de lo que vamos a encontrar después.
Y estaría bien para una primera vez, garantizar un caudal mínimo, con lo que lo normal es plantear el descenso en Noviembre o Diciembre en función de cómo se vaya presentando el inicio del invierno.
Para completar el viaje nos hemos dado una vuelta por la cabecera del Trummelbach, a los pies del “Ogro” del “Monje” y de la “Señorita” para comprender mejor la acción de la naturaleza.
Tomamos el tren cremallera en Grund, Grindelwald, y que atravesando el corazón del Eiger y el Mönch conduce al Jungfraujoch. Nosotros nos apearemos en la estación Eigerglestcher. Hace un día precioso, dan ganas de quedarse aquí una temporadita a pesar de los cientos de turistas que nos rodean. El lugar es simplemente impresionante.
El Eiger, su glaciar y el Mönch. En algun tiempo el glaciar llegaba hasta la línea del prado.
La Jungfrau, inmensa si la comparamos con las personas que transitan el camino
La jungfrau con los seracs amenazantes.
A los pies del Mönch y la Jungfrau unos paneles informativos nos cuentan el brutal retroceso que ha sufrido este glaciar, tan sólo en los últimos 5 años. Así pues no es difícil hacerse una idea de cómo la naturaleza ha esculpido en la roca, el curso de agua que nos atañe.
Algunas fotos antiguas ilustran hasta donde llegaba el glaciar del Eiger.
La línea negra corresponde al límite del glaciar en la actualidad (2008).
Una antigua foto ilustra hasta donde llegaba el glaciar a principios del siglo XX
Sobre el descenso deportivo, aquí, se recogen muchos detalles a tener en cuenta.
Los que ya han realizado el descenso de este coloso, coinciden todos en que las bajas temperaturas del agua y del ambiente, y la oscuridad, son factores a tener muy en cuenta además de la presencia de caudal. La equipación no está pensada para afrontarlo con caudal alto, ya que no se han previsto pasamanos, y los anclajes se han colocado a resguardo de las crecidas, es decir más allá de los umbrales, lo que dificulta el acceso en caso de mayor caudal. La propia oscuridad dificulta la localización de los anclajes que de momento son todos monopunto.
En las cascadas es fácil encontrar ramas y troncos que quedan ocultos ante la falta de luz y la cortina de agua, pudiendo llegar a causar problemas en la progresión.
La sangre del Ogro, el Monje y la Señorita han abierto en la roca una herida de piedra, exculpida como a cincel. Su rugido se graba en la memoria y es difícil dejar de oirlo aún en las frías noches de invierno. El deseo de bañarse en su blanca y fría sangre será un deseo que nos acompañará siempre.
http://es.wikipedia.org/wiki/Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn
*Señorita es el término que he empleado para acortar la traducción literal de “Joven mujer” para Jungfrau.
Video del final del barranco

Viaje en el tiempo. Barranquismo en Cabo Verde.

Hace ya un año y medio de nuestro viaje a Cabo Verde, del RIC2009, que tuvo lugar en la isla de Sto Antão, y hasta ahora no he sido capaz de dar forma a un texto que resuma esas dos semanas allí. Y cómo suele decirse que más vale tarde que nunca, pues aquí van unas líneas que resumen nuestro paso por uno de los destinos de barranquismo más peculiares a nivel mundial.
Tendría primero que haber sido capaz de separar el motivo del viaje allí; la práctica del barranquismo y el RIC2009, de la experiencia del viaje en si. Pero resulta muy difícil saber por donde empezar, cuando el objetivo de tu viaje pasa a un segundo plano en cuanto a vivencia y emociones. Y es que viajar a Cabo Verde es hacer un viaje en el tiempo.
Situadas en el Océano Atlántico, las islas de Cabo Verde son un pequeño paraíso por descubrir.
El archipiélago esta formado por diez islas volcánicas y 5 isletas.
Las islas (según su posición sobre el viento) están divididas en dos grupos : Barlovento y Sotavento.
Las islas de Barlovento son las formadas por: Boa Vista, Sal, Santo Antao, Sao Nicolau, Sao Vicente y Santa Luzia(deshabitada).
Las islas de Sotavento son las formadas por: Fogo, Brava, Maio y Santiago.
Con un clima tropical templado seco sahariano y escasas lluvias, cuenta Cabo Verde con una temperatura que oscila entre 20ºC en Invierno y 25º C en Verano, siendo su media anual de 24º C .
A pesar de haber escasas lluvias, la época de las mismas son de Agosto a Octubre, siendo la época más seca entre los meses de Noviembre a Julio.
El viaje hasta Cabo Verde no es sencillo, y son diferentes las combinaciones para llegar hasta Sal o Santiago, que son las islas con aeropuerto internacional hasta la fecha, aunque están trabajando para que también lo sea el de San Vicente.
Nuestro viaje hacía escala en Lisboa, para tomar allí un vuelo a la Isla de Sal, y desde allí otro hasta San Vicente, donde tomamos el ferry que nos llevaría hasta Santo Antão, destino final de nuestro viaje, y donde pasaríamos las dos semanas siguientes.
Cuando aterrizas en Sal, ya te das cuenta de que algo es diferente aquí abajo. El control antes de embarcar para San Vicente no existe, y el avión de motor de hélices es de reducidas dimensiones. En lo primero que uno piensa es en si este aparato es capaz de elevarse y mantenerse en el aire. Una vez en vuelo te preguntas si las corrientes de aire que nos azotan no nos lanzaran al mar!!!
Del aeropuerto, situado a las afueras de la capital de San Vicente; una bonita ciudad llamada Mindelo, nos trasladamos al puerto para sacar los billetes del Ferry que tomaremos en la tarde.
Aprovechamos el resto de la mañana para recorrer Mindelo, sus calles y mercados y el paseo marítimo.
Hace calor, y como venimos del frío la sensación de calor es aun mayor.
En el paseo marítimo encontramos una especie de corrala con mucho encanto, es el club nautico, parece acogedor y fresquito y nos apalancamos un ratito a la sombra, tomando unos refrescos y echando una cabezadita, porque hemos mal dormido en el aeropuerto de Sal, esperando nuestro avión.
Hemos compartido vuelo con unos franceses que también venían al encuentro, y a quien que por cierto, han extraviado el equipaje donde llevaban los arneses y los cascos, y nos hemos encontrado ya a nuestros amigos italianos, parece que estaremos como en familia!!!.
Comemos, por recomendación del taxista, en la cofradía de pescadores, a buen precio y en cantidad, mientras hacemos tiempo para tomar el Ferry.
Una vez en el Ferry choca el hecho de que reparten bolsitas para el mareo y es que el mar entre San Vicente y Santo Antão, está bravo muy a menudo, debido al fuerte viento que sopla casi constantemente. ¡¡¡¡Y es increible el frio que hace en cubierta!!!
En el puerto en Sto Antão, nos esperan para llevarnos al hotel, que es el único en toda la isla en su categoría. La organización ha negociado para la ocasión precios especiales para los asistententes al encuentro. Este será nuestro campo base.
El hotel se sitúa en el sur de la isla en la ciudad de Porto Novo, y la mayoría de los descensos se encuentran al Norte, con lo que tendremos que desplazarnos cada día que decidamos hacer actividad.
Tambien para la ocasión la organización ha pensado en el desplazamiento y nos proponen utilizar transporte colectivo con chofer que de paso nos hace las combinaciones de vehículos lo que resulta ideal porque no tienes que preocuparte de más. Y es que si decides hacerlo por tu cuenta está el problema añadido de no conocer los accesos y retornos, porque además, la cartografía existente no es muy precisa y no es fácil encontrar los caminos de acceso y retorno de los barrancos, si no se conoce un poco la isla.
El carácter agreste y escarpado de la orografía de Sto Antão encierra vertiginosos barrancos, excavados por el agua en otra época en la que esta isla, fue la fuente de Cabo Verde. Hasta aquí llegaban barcos cisterna, que transportaban el agua a otras islas con menores recursos hídricos. Hoy eso forma parte de la historia y del pasado, por que lo cierto es que es difícil ver correr el agua, al menos en esta época; la estación seca.
Por ese motivo algunos, los más amantes de grandes caudales quedaron tal vez decepcionados por la falta de agua en la mayoría de los descensos, pero esto ya se sabía de antemano.
Practicar barranquismo en Sto Antão es viajar al corazón de una isla, donde los senderos de acceso y retorno están trazados no para el descenso lúdico, si no para la búsqueda y aprovechamiento del tan preciado liquido,
Aquí la vida no es fácil, sus gentes han tenido que adaptarse a esta abrupta isla, sacándole el máximo provecho, de donde se puede sacar provecho.
El cauce de barrancos y ríos es donde se encuentra la tierra fértil, en esta isla volcánica, y el lugar donde se almacena el poco agua que después de las lluvias no se marcha al mar. Así pues los Caboverdianos de Sto Antão han tallado vertiginosos senderos en las abruptas paredes de sus barrancos para cultivar, aunque solo sean dos metros cuadrados de tierra que les ofrezcan comida y bebida.
Si la parte norte de la isla, la mas rica, la húmeda, es sorprendente; no lo es menos la parte seca.
El agua se ha abierto camino excavando entre las betas de basalto y las cenizas volcánicas, tallando lugares realmente mágicos y dejando a la vista rocas y minerales, que harán las delicias de los amantes de la geomorfología.
Tuvimos la oportunidad de recorrer 2 de los descensos más largos en esta parte de la isla.
Ambos descensos terminan siendo extenuantes, no tanto por su dificultad técnica; que en cierto modo la tienen, y cada uno la suya; pero si por el sol y el calor que se encargan de hacer mella durante los 1200m de desnivel en aproximadamente 10 km. que se recorren, casi hasta el mar.
Las dificultades técnicas de los barrancos de Sto Antão vienen dadas por las grandes verticales que están presentes en la mayoría de los barrancos, y por otro lado la dificultad de encontrar en su sitio las instalaciones, ya que en muchas ocasiones roban aquellas que encuentran accesibles. Puede parecer extraño pero es que en ocasiones acceden a los lugares mas insospechados por senderos inimaginables.
El botín resulta para los ladronzuelos casi un tesoro, ya que seguramente sea lo más valioso y raro que jamás van a tener. Por poner un ejemplo, en el inicio de Poio, no quedan chapas en las reuniones de los rápeles, eso si, se puede descender fuera del cauce por alguno de esos senderos que los cabreros o agricultores utilizan para acceder al lecho del barranco, un poco más adelante encontramos una cabra atada con un mallón.
En Boca dos Caboucos encontramos que en el rapel mas largo, habían golpeado los espárragos de los parabolts hasta hacerlos desaparecer.
Pensar en meter un spit o un parabolt sin taladro, no es tarea fácil en Cabo Verde, primero hay que encontrar la beta de basalto, que es el único sitio donde se pueden poner, por que el resto son cenizas compactadas que carecen de resistencia alguna. Una vez encontrado el basalto, rezar para que se deje taladrar.
Como era evidente que si dejábamos de nuevo chapas las iban a volver a robar, donde la configuración del terreno lo permitía, instalábamos el rápel para el grupo, y el ultimo recuperaba la chapa y destrepaba.
En otros casos tuvimos que montar los rápeles a “la americana”; amontonando piedras, utilizando piedras empotradas o enterradas en el cauce, en fin, toda una aventura.
Una vez acabado el encuentro hicimos una ruta en 4x4 (no se puede hacer de otra manera, bueno sí, a pie pero habría que emplear una buena semana), por la parte Oeste de la isla, la parte sin duda mas pobre y árida. Es un recorrido que quedará gravado en nuestras pupilas y en nuestros recuerdos, por mucho tiempo. Un paisaje volcánico, casi lunar, donde sus moradores son verdaderamente supervivientes.
Mis agradecimientos a Eduardo y Lea, quienes hicieron un magnifico trabajo de organización, y con quien tuvimos la oportunidad de disfrutar unos días más de estancia en la isla.
Con ellos tuvimos el placer de abrir un barranco en el oeste de la isla, Ribeira das Lajas. Un descenso seco, pero una maravilla para los ojos, de nuevo formaciones de basalto y cenizas de colores que se graban a fuego en la memoria, con largas tiradas de cuerda, que además ponen el punto picante al descenso.
No puedo ni llegar a imaginarme el festival que supondría para los sentidos el viajar allí en la época de lluvias, así que sin duda habrá que considerar el regreso en la estación húmeda. Sobre todo después de ver el precioso vídeo de J.A Pacheco y Eduardo Gómez.
En la parte norte los descensos que realizamos fueron:
Praia Lisboa
Ribeira das Lajas
Tarref da cima
Riveira de Endriano
Esdrougal
Ribera peregrina
Vinha
Y en la parte sur:
Ribera do Poio
Boca dos Caboucos

Turnigla

El año pasado en Agosto, se publicaba la noticia del descubrimiento de un nuevo barranco en Suiza. Los descubridores lo etiquetaron como uno de los 5 mejores barrancos de Europa.

Aqui, una comparativa de caudal. A partir de final de septiembre, depende de los años, presenta un nivel de caudal bastante más bajo. Eso si, con una temperatura del agua bastante baja. La foto de la izda data del 21-09-08 y la de la dcha del 03-10-09. A simple vista se aprecia claramente una significativa diferencia de caudal.

Está claro que esto es algo subjetivo y que la valoración que cada persona pueda darle será diferente en función de nuestros gustos personales. Yo diría que sí, que es bonito, deportivo, también lúdico, pero tambien añadiría que no es para tanto. Esculpido en una caliza gris, tal vez es lo que confiere carácter a este barranco, cuya parte deportiva acumula un desvivel de no más de 300m en una longitud sobre el plano de 650m. Lo que si está claro es que alimentado por una cuenca bastante grande y un pequeño glaciar, presenta un caudal alto hasta llegada la época en que comienza a descender la temperatura en altitud, disminuyendo así el caudal.

En esta época podemos disfrutarlo con un caudal asequible, pero el agua alcanza una temperatura bastante baja, unido a que es un barranco por su morfologia, muy acuatico, deberemos elegir al menos un día soleado, para aprovechar de algun rayo de sol con el que calentar nuestros temblorosos cuerpos. La dificultad de este barranco viene dada por un rapel que ya con caudal normal, la cascada cae sobre la estrecha salida de la badina. Con caudal alto es necesario realizar la desviación, que por la derecha nos permite evitar entrar en esta pequeña badina. Sobre el link inferior la foto del paso clave. http://www.descente-canyon.com/canyoning/photo/120250/_03

El Turnigla ofrece dos partes diferenciadas por una toma de agua que alimenta una central eléctrica. A partir de ese punto el caudal es constante y sólo podría variar en caso de parada de la central, haciendo que todo el caudal regresara a la parte inferior.
La primera parte es una sucesión de resaltes, en algunos es necesaria la cuerda, en otros es posible saltar, aunque se hace imprescindible comprobar los saltos, ya que el agua no es muy clara. Este cañon es bastante sensible a las lluvias y arrastra facilmente grava, pudiendo hacer muy cambiantes las condiciones para los saltos. Este año las badinas se encuentran más anegadas de grava y arena que el año pasado. Se observan tambien bastantes árboles que caen al barranco desde las mismas laderas que lo conforman.

La segunda parte tiene rápeles más largos y encajados que la primera. En esta se encuentran dos de los tres sifones que tiene el barranco. El segundo, más evidente, tenía el año pasado una sirga para ayudarse a salir, este año solo queda un buril con un maillon, ambos oxidados, aunque es fácil salir porque la roca presenta algun apoyo para los pies.